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American Lithium Corp. alcanzó un hito regulatorio clave al presentar formalmente su Estudio de Impacto Ambiental y Social detallado (EIA-d) ante el SENACE en Perú. El expediente abarca el tajo abierto, la planta de procesamiento hidrometalúrgico, plantas de tratamiento de agua y el depósito de relaves en seco para el proyecto de litio en roca Falchani en la provincia de Carabaya, región de Puno.
Falchani figura como uno de los mayores depósitos de litio en roca del mundo, conteniendo 5,53 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente en recursos medidos e indicados alojados en tobas volcánicas. La evaluación económica preliminar estima una vida útil inicial de 30 años con 23.000 toneladas anuales de carbonato de litio para baterías en Fase Uno y 56.000 toneladas anuales en Fase Dos mediante lixiviación ácida sin calcinación térmica.
El EIA-d reúne más de dos años de monitoreo hidrológico superficial y subterráneo, líneas de base de flora y fauna y calidad del aire en cuencas altoandinas. Asimismo, la empresa consolidó acuerdos sociales vinculantes con las comunidades quechuas de Chacaconiza y Quelcaya, obteniendo respaldo social unánime y constituyendo fideicomisos educativos y productivos.
La directiva remarcó que viabilizar Falchani inserta al Perú en el mapa de proveedores estratégicos de litio junto a Chile y Argentina. Los yacimientos de roca dura brindan ventajas de plazos de construcción y rendimiento químico frente a salmueras. American Lithium continuará con los talleres de participación ciudadana y revisión técnica del SENACE durante 2027.
American Lithium destacó que el proyecto Falchani representa uno de los mayores depósitos de litio en roca dura a nivel mundial con un sustancial potencial de subproductos que incluyen cesio, rubidio y sulfato de potasio. La evaluación exhaustiva de impacto ambiental y social incorpora planes detallados de gestión hídrica, monitoreo de línea base ambiental y marcos de desarrollo comunitario alineados con las normas regulatorias peruanas. Las pruebas metalúrgicas piloto confirman tasas de recuperación química sólidas utilizando rutas convencionales sin requerir calcinación compleja.