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El Departamento británico de Seguridad Energética y Cero Neto (DESNZ) publicó el 23 de octubre su evaluación nacional de 2026 sobre los riesgos para la seguridad del suministro de gas. La revisión legal concluye que el mercado sigue siendo resiliente y se espera que continúe cumpliendo los requisitos de seguridad. Es una evaluación de riesgos, no una garantía contra interrupciones ni un pronóstico de precios. El departamento advierte que el análisis no puede anticipar todos los acontecimientos extremos, inéditos o combinados.
El informe describe una cartera de suministro diversificada. Su tabla de 2025 registra un suministro bruto de 796 teravatios hora: 42% de producción británica, 40% de importaciones por gasoducto desde Noruega, 17% de gas natural licuado (GNL) y menos de 1% a través de interconexiones con Bélgica y Países Bajos. La producción nacional sigue siendo la mayor fuente individual, aunque ha disminuido desde su máximo de 2000. El gas noruego es el segundo componente y los cargamentos de GNL ofrecen otra vía de entrada.
El documento indica que el Reino Unido cuenta con tres terminales de GNL y dos interconexiones bidireccionales con Europa continental. El sentido del flujo puede cambiar: permiten importar gas europeo cuando el sistema lo necesita y exportarlo cuando las condiciones son distintas. La evaluación también enumera ocho instalaciones de almacenamiento en Gran Bretaña. Según el análisis ministerial, aportaron el equivalente al 5% de la demanda total de gas del invierno 2025–26. El almacenamiento ofrece flexibilidad a corto plazo, aunque debe volver a llenarse con gas de las fuentes de suministro.
El DESNZ afirma que el Reino Unido sigue cumpliendo la norma legal de infraestructura N−1. La evaluación de 2026 citada en las perspectivas invernales de National Gas indica que el sistema podría abastecer un día de demanda máxima con probabilidad de uno entre veinte incluso si perdiera su mayor infraestructura de suministro. Es una prueba de tensión definida, no una afirmación de que cubra cualquier interrupción. El Gobierno sigue estudiando medidas para escenarios de baja probabilidad y alto estrés en la década de 2030 y después.
Entre los riesgos figuran la inestabilidad geopolítica, la competencia global por el GNL, la economía cambiante del almacenamiento y las interconexiones, picos repentinos de demanda, amenazas cibernéticas y fenómenos meteorológicos graves. El informe no espera que socaven la seguridad a corto plazo, pero pide seguimiento y coordinación entre Gobierno, reguladores e industria. La demanda de gas cayó 1% en 2025 frente a 2024: el aumento para generación eléctrica quedó compensado por descensos en industria y servicios.
El informe sitúa el gas dentro de un sistema energético cambiante. En 2025 representó 35% de la demanda energética total del Reino Unido y siguió siendo importante para calefacción, electricidad e industria. El DESNZ señala que la producción de la plataforma continental británica disminuirá de forma natural y que el gas podría pasar de suministro de base a aportar flexibilidad al sistema durante la transición a cero neto. Son evaluaciones contextuales, no una previsión de producción o calendario concretos. La publicación actualiza el seguimiento de riesgos; no anuncia un nuevo proyecto de suministro ni modifica tarifas.