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Chevron Corporation anunció el inicio de las operaciones de comisionamiento submarino y pruebas hidrostáticas de tuberías para el proyecto en aguas profundas Ballymore, en el área de Mississippi Canyon en el Golfo de México. Descubierto en 2018, Ballymore se localiza a ciento veinte kilómetros de la costa de Luisiana bajo dos mil metros de tirante de agua, aprovechando areniscas jurásicas de la formación Norphlet.
El desarrollo emplea un amarre submarino conectando tres pozos de producción con la plataforma semisumergible Blind Faith, operada por Chevron a unos cinco kilómetros de distancia. Aprovechar la capacidad ociosa existente prescinde de nuevas estructuras flotantes, minimizando la intensidad de capital y disminuyendo la huella de carbono asociada a la infraestructura.
Los equipos submarinos incluyen árboles de producción especificados para veinte mil psi, líneas de flujo aisladas para alta presión, umbilicales dinámicos de control e inyección de químicos para impedir parafinas e hidratos bajo condiciones extremas de yacimiento. Sensores acústicos y manómetros de fondo envían telemetría en tiempo real a la plataforma matriz.
La capacidad productiva inicial de Ballymore está proyectada en setenta y cinco mil barriles de petróleo equivalente diarios. Los fluidos producidos se separarán en las instalaciones de Blind Faith antes de ingresar a los oleoductos comerciales troncales que abastecen los complejos refinadores del Golfo de México.
Chevron recalcó que el crudo de aguas profundas en el Golfo de México mantiene una de las menores intensidades de carbono globales gracias a su alta productividad geológica y modernas instalaciones. La empresa ratificó que el primer crudo de Ballymore se obtendrá según el calendario previsto tras finalizar las pruebas de campo.